¡arancini!

Cuando los sábados por la noche su padre volvía de Palermo, siempre traía tarta y croquetas de patata y de arroz de la pastelería Mastrangelo. La llamaban la cena salvaje, y había que comer con las manos directamente de la bandeja de papel, sentados en torno a la mesita baja. Luego su padre la acostaba y le remetía bien las sábanas.

(el libro en Goodreads)

Anna, Niccolò Ammaniti, 2015

arancini con ragú blanco y guisantes sobre crema de calabaza

arancini
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fuori carta